Antes de los estadios, existía el rito. Antes de la copa, existía el sol.
El fútbol regresa a su origen.
Hace 3,500 años, en las tierras de Mesoamérica, se inventó el juego que cambiaría la historia de la humanidad. El Ullamaliztli no era solo deporte; era una representación del movimiento de los astros, una batalla entre la luz y la oscuridad.
Para el Mundial 2026, México no solo abre sus puertas. Abre su memoria. Reivindicamos el caucho, la piedra y el honor de ser la cuna del balón.
Tres pilares que unen nuestro pasado con el futuro del deporte.
La cancha como espejo del cielo. Cada partido es un ciclo astronómico completado.
Desde las selvas de piedra caliza hasta los estadios modernos. El suelo sagrado.
No de sangre, sino de sudor y espíritu. La entrega total por la victoria.